La pasada semana, y más en concreto el día 13 de julio de 2017, se juntaron los astros para cerrar una página de casi cinco décadas de la historia de GUREAK. Pura coincidencia, pero en el mismo día en el que me correspondió formalizar ante Notario en San Sebastián la operación de compra de activos inmobiliarios (edificios y terrenos) más importante por cuantía y potencialidad de cuantas hayamos podido hacer hasta la fecha con su consiguiente incremento de capacidad (más de 20.000 m2), para el desarrollo y ampliación de nuevos proyectos generadores de oportunidades de trabajo para las personas objeto de nuestra atención, nos llegaba la noticia del fallecimiento con 92 años del que fuera artífice de lo que resultó el primer “pretaller” que supuso el inicio de esta historia que hoy conforma GUREAK. Todo en el mismo día.

Uno ambas cosas porque tanto la localización de los locales adquiridos como la ubicación de aquellos inicios fundacionales de GUREAK se encuentran en la localidad guipuzcoana de Bergara, a donde se remonta también aquel “abrazo” que diera fin a la sangrienta primera guerra carlista y de donde era el primer Presidente de GUREAK Jose Antonio Zabala Unzurrunzaga que tuvo entre otras la ocurrencia de confiarme la dirección de este maravilloso proyecto.

Creo que en los inicios siempre aparece la figura de personas afectadas por el “síndrome del pasillo” que es como me gusta llamar a aquellos y aquellas que tienen en su casa (y se tropiezan en el pasillo) a personas con una discapacidad, intelectual en mis referencias. Ese pasillo inspira, creo yo, la necesidad de proyectar soluciones para personas que tienen más evidentes dificultades para afrontar su vida en solitario y es el que movilizó a Juan Mari Errasti Lesarri, nombre del fallecido y padre de una persona con síndrome Down (Yon), a dedicarse con plenitud a organizar en su localidad una solución laboral para este tipo de personas. Y hablo de la década de los 70, tiempos verdaderamente más difíciles que los actuales.

Y paradojas de la vida, resulta que los edificios que ahora hemos incorporado como propiedad de GUREAK albergaron hasta fecha reciente la fabricación de electrodomésticos con marcas como Mayc, luego Otsein y últimamente Candy, y fue precisamente Mayc, para quien fabricábamos hace 40 años en locales cedidos por los PP. Dominicos (otra casualidad) los “zócalos” de las lavadoras, el primer cliente que nos permitía un cierto margen sobre nuestros costes lo que es piedra filosofal sobre la que hemos crecido y habrá que pensar que nos toca perseverar en la búsqueda del éxito futuro.

Futuro y pasado. Lavadoras y “síndrome de pasillo”. Inversión y autofinanciación. Con reafirmación permanente de saber para qué personas, para quiénes, dedicamos nuestro esfuerzo y nuestra capacidad como organización.

Brindo mi saludo y agradecimiento a los protagonistas de aquellos inicios, y como dijera en la misa funeral el predicador que ofició, “el grano de trigo debe primero morir para que la cosecha sea abundante”. Y también me hago eco del deseo de éxito empresarial que nos trasladaron los “italianos” de Candy que nos vendieron los edificios en cuestión.

Zorte on! ¡Suerte!