“Los centros especiales de empleo  reciben ayudas o ventajas económicas de las instituciones públicas”

Saco a colación este comentario, no por sorprendente en sí mismo, sino porque advierto su presencia en una revista de comunicación de una organización al servicio de la inclusión de personas con discapacidad de las que considero dinámicas, eficientes, bien orientadas y con un historial de aportaciones positivas en su largo currículo.

Y me provoca pensar, ¿recibimos ayudas o resolvemos un problema social? ¿Nos ayudan, o contribuimos de manera resuelta a que los presupuestos públicos ejecuten parte de su programación mejorando la calidad de vida de personas en situación difícil y de desventaja manifiesta? ¿Nos ayudan, o les estamos ayudando a aplicar y gastar bien su dinero? Digo “su” no por conceder ningún derecho de propiedad porque no son otra cosa que gestores de “nuestro” dinero.  ¿O no?

La verdad es que esas ayudas que según el flujo de cobros y pagos parece que recibimos no son otra cosa que cobertura pública al servicio de la mejora de la empleabilidad de los que lo tienen más difícil y complicado. Se nos minoran los costes laborales de personas que tienen derecho a un puesto de trabajo que la Administración no está en condiciones de garantizar y que nos permite cubrir productividades inferiores en muchos casos a los estándares de la economía competitiva, y que por otra parte permiten el trabajo profesionalmente contratado del personal de apoyo. ¿Nos ayudan? O ¿ayudamos nosotros al sistema social y a sus equilibrios proporcionando este empleo que se genera en la importante tarea de apoyo, formación y acompañamiento además del empleo directo de los destinatarios del programa laboral y ocupacional?

Suena a paternalismo mal entendido eso de que “nos ayudan” y obtenemos “ventajas económicas”. Seguro que no es la intención sino una manera de expresarse. Pero si partiéramos desde la premisa clara, constitucional por cierto, de que toda persona tiene, tenemos, derecho a un trabajo digno, hablaríamos desde una posición de qué es lo que nosotros, con nuestro trabajo, organización, despliegue y claridad en los objetivos y estrategias estamos aportando al conjunto de la sociedad, a su economía, al bienestar de sus ciudadanos.

Y concluiríamos que “les” (nos) aportamos, ayudamos mucho. Y creo que a buen precio.

Mencionando únicamente un dato respecto de quién ayuda a quién que se recoge en la memoria del ejercicio 2016 de GUREAK se acredita que de por cada euro recibido  (39’7 MM €) se devuelven al menos 3 € (122’6 MM €) al erario público vía impuestos y otros pagos, después de haber crecido en 429 personas en el conjunto de actividades y programas hasta llegar a las 5.137 en su conjunto, y haber ejecutado inversiones por cuantía de 13’4 MM €.

No hay mejor que ayuda que añadir valor a lo que a uno se le da y devolverlo con creces a la sociedad.