Esta sigue siendo la pregunta más interesante pero también más difícil que tenemos que contestar cuando alguno de los medios de comunicación se nos acerca con el propósito de acompañarnos y hacerse eco de la concesión de algún premio o reconocimiento público por la labor desarrollada.

Hace unos días se nos ha homenajeado con el reconocimiento por parte de EY (anterior Ernst & Young) del título de “emprendedor social” postulándosenos al Premio Nacional en esta categoría en el próximo 2017; y también hemos sido receptores del Premio Integra que concede el BBVA con mención expresa a la “trayectoria” de más de 40 años en proyectos de inclusión de personas con capacidades funcionales diferentes.

La COCEMFE de Castilla y León (organización en defensa de derechos de la discapacidad física) también nos ha querido reconocer con motivo del Día Internacional de la Discapacidad (3 de diciembre)en una gala celebrada en Palencia, y en todas estas ocasiones se habla de manera recurrente del mérito, acierto, éxito cosechado en el despliegue de iniciativas generadoras de oportunidades de trabajo para personas con discapacidad que venimos protagonizando desde nuestros orígenes hace ya más de 40 años.

Por cierto, un buen amigo me inquiere acerca de si he ampliado la estantería donde guardamos los premios, placas y reconocimientos. “Exagerao…!”

Pero tras poner en valor lo conseguido, el grado de sostenibilidad alcanzado, el número constantemente creciente de personas empleadas  y en proceso de formación, la relevancia de los clientes que nos confían sus pedidos…etc. llega la pregunta “del millón”.

¿Cuáles son los retos del futuro a los que se tendrá que enfrentar Gureak?

1.- El futuro inmediato nos exige apuntalar los empleos creados, continuar desarrollando acciones de diversificación, aventurarnos en nuevos sectores de actividad, y ello desde la consciencia de que incluso para mantener los actuales niveles de ocupación se ha de estar permanentemente dando entrada a nuevos productos y clientes por la propia necesidad de reemplazar líneas de producto que desaparecen, clientes que deslocalizan su producción por efecto de la globalización y de la competencia a escala mundial. Se ha de seguir creciendo aunque sólo fuera para “alimentar” a esta familia que no para de crecer.

2.- No sabemos, y debiéramos de saber algo más, qué significa para el perfil de empleos de baja cualificación y de movimientos repetitivos como son muchos de los que nos ocupan esa nueva economía de la Industria 4.0, el internet “de las cosas”, la universalización de lo “digital”, todo eso que se dice de que la mayoría de los puestos de trabajo y funciones que serán dominantes dentro de 10 años todavía ni siquiera existen, no los conocemos, aunque habrá que dar por hecho de que están imaginados, ideados, “patentados” y controlados por los nuevos rectores de la economía mundial.

3.- Una palabra mágica, al menos para mí, es la “robotización”.  Hasta para imaginarnos cómo y para qué funciones servirán los “robots” buscamos unas figuras humanoides que siguen siendo bípedas y que sustituyen con mayor precisión y menor riesgo de fatiga los movimientos que los humanos hemos aprendido a hacer desde que conseguimos estar erguidos allá en el período neandertal (o el que sea, que ya me corregirá alguien que sabe de esto).

Viendo lo que viene, y aunque sigamos pegados a comportamientos del siglo XIX en lo que a guerras se refiere (qué paradoja ver lo que sucede aquí al lado en Siria), se me antoja inaccesible siquiera imaginar cómo será la vida cuando los coches viajes sin conductor al volante, cuando las medicinas se harán a medida y en respuesta al perfil genético de cada uno, cuando las máquinas “inteligentes” se ocupen de cosas que ahora, y dándonos importancia, hacemos nosotros los homínidos pedestres.

Hasta los recaudadores de Hacienda además de algún impenitente defensor del incremento sin límite del gasto público han empezado a preguntar y preguntarse si habría o no que crear un IRPF para los robots en consideración a que si estos reemplazan al trabajador humano y contribuyente en consecuencia, habría que trasladar a los nuevos actores el coste proporcional del mantenimiento del actual sistema público y redistributivo.

Me impresiona ver (aunque anecdótico) en un documental de las maravillas incorporadas al segundo mayor buque para cruceros que se ha fletado donde en una de las barras de sus elegantísimos pubs aparecen dos brazos “biónicos” que se presentan como los más expertos y cualificados barman preparados para conformar los más sofisticados coctails y caprichos gustativos. ¿Darán también cariño?

4.- No sabemos, yo al menos no sé, cómo es ese futuro. Lo que sí creo que forma parte de mis creencias, es que GUREAK y entiendo que todas las organizaciones que quieran pervivir deberán demostrar una capacidad de adaptación que hasta ahora se ha tenido pero que cada vez afectará a mayor ritmo y radicalidad por la tremenda rapidez con la que se producirán los cambios.

“Porque sea cual sea la evolución, seguirá habiendo personas en situación de desventaja que necesitarán apoyos y respuesta a sus problemas. El gran reto para GUREAK será cómo adelantarse a lo que venga para seguir siendo un proyecto capaz de dar soluciones a este tipo de personas que lo tienen tan difícil. Este es un reto que nunca acaba, porque cuanto más éxito tienes más crece la lista de espera, más atractivo se hace el proyecto para personas con y sin discapacidad.”  Así lo expresó un periódico local en parte de una entrevista que nos hizo y yo lo remacharía diciendo que con robots y sin ellos continuará habiendo necesidad de organizaciones que gestionen “la discriminación positiva” a favor de personas con mayor necesidad de apoyo, y que el reto será cómo acertar en el modo de hacerlo.

Pues no nos queda nada para el 2017. Que seáis felices. URTE BERRI ON.