Y solemnidad. Así es como me han despedido cerca de 250 compañeros de fatigas y cómplices varios en una estupenda cena en el Kursaal de San Sebastián en la que han querido agradecerme mis 40 años de dedicación en funciones directivas en Gureak y de paso darme el último empujón para “de una vez” salir de la escena de esta empresa como trabajador en activo aunque siga cumpliendo funciones de representación desde el Consejo de Administración en calidad de presidente.

Me dijeron que se trataba de una despedida, y en realidad, así se lo he dicho claramente, ha sido un despido en toda regla superando todas las previsiones de la reforma laboral del gobierno. Ni procedente ni improcedente, ni por causas objetivas, ni “con indemnización en diferido”. Acaban de inventar en GUREAK el despido por aclamación.

Ya era hora dicho sea de paso después de estos 40 años vividos, y en la mirada retrospectiva que alguno de los asistentes me recordaba me viene a la cabeza la palabra “orgullo”, por lo que se ha hecho, por cómo hemos llegado hasta aquí, y por las fortalezas que dejamos para el próximo futuro.

Daría para escribir un libro la narración de nuestras primeras acciones e iniciativas, desde el no poder pagar las primeras 20 nóminas a fin de mes hasta las 5.000 que la semana pasada se han podido abonar.

Y otro tanto para entender la evolución personal progresiva, a la par en paralelo a la de la empresa que estábamos haciendo crecer, desde cierto perfil de reivindicación sindical en los inicios a la asunción de la plenitud de la función directiva con todas sus consecuencias. No sabíamos muy bien qué era lo que se nos pedía, pero sí el para quién iba destinado nuestro esfuerzo. Y así entendimos que la puesta a disposición de las personas con discapacidad intelectual de una oportunidad de trabajo era nuestro cometido y a ello nos dedicamos en cuerpo y alma, con mucha alma.

Cantan los seguidores del Liverpool eso del “Nunca caminamos solos” y así ha sido también en GUREAK aunque a algunos nos cubran de medallas la pechera por los puestos que ocupamos. Ha sido un trabajo compartido de esfuerzos individuales y labor de equipo al que hemos ido sumando cómplices de distinto signo que han ido enriqueciendo el proyecto y que son ahora una de sus fortalezas. Una buena tela de araña. “Amarauna” euskeraz.

No puedo (no pude) evitar un emotivo y afectuoso recuerdo a aquellos que han ido quedando por el camino, que han llegado a la meta de sus vidas antes de lo previsto y que también han dejado su huella en la organización y en sus actuales éxitos. Creo que todos, presentes y ausentes, nos merecemos un aplauso.

Y quiero recalcar algo que he tenido oportunidad de decir en el discurso de despedida, y es que he sido un agraciado, afortunado, que se siente enormemente agradecido. Agraciado por la oportunidad de haber trabajado en algo en lo que creía y que me ha permitido crecer como persona y como profesional, y agradecido por la fortuna de haber dispuesto de todos los apoyos que he tenido y sin los cuales este humilde servidor no hubiera podido ni siquiera soñar esa utopía hoy más a nuestro alcance.

Esto no puede parar. Las empresas que quieren perdurar, entre ellas GUREAK, no pueden envejecer. Las personas sí y por eso nos va tocando apartarnos para que crezca permanentemente la nueva savia y las nuevas ideas.

“Deu n’hi do”, la que habéis montado, me han dejado escrito dos amigas catalanas (Pilar Gavilan y Loli Saballs) que quisieron compartir cena y homenaje con nosotros. Saludé también a un “infiltrado” de Ilunion (antes de Manchalan)  llamado Felipe. Otro Felipe de “Har-eman”. Amigos de EHLABE (Pablos, Monica…), un gran gestor, Jesús, clave en la reconversión de algunos centros especiales de empleo próximos, navarros siempre muy cercanos, Giovanni, nutrida representación de ATZEGI. Qué injusto no poder nombrar a todos los que expresaron su afecto!

Y a todos los de GUREAK les digo, sois los mejores, porque además sois los únicos en el mundo construyendo un proyecto como éste de GUREAK.

A ellas y a todos mi agradecimiento con un “Eskerrik asko”, “mila esker”, “gracias”, “moltes gràcies”, bihotz bihotzez, de todo corazón, AGUR.