Justo el día en que mi agenda electrónica (y cómo no mi memoria) me recuerdan que un día como hoy hace 10 años se despidió del mundo de los vivos mi buen amigo personal y antecesor en el cargo de Presidente de GUREAK José Luis Zaldua Esnaola, recibo la noticia de que nuestro compañero de equipo directivo en nuestro Grupo Jose Ramón Apalategi Lasa ha concluido su trayectoria vital y protagonizado el desenlace, no por previsible menos sorprendente, a un período de un año de hacer frente a un problema grave de salud para el que las distintas alternativas médicas han resultado de alguna manera vanas  e insuficientes aunque le hayan permitido una dilación en el tiempo con el que apurar sus últimas vivencias.

Zaude goian Jose Ramón.

Descansa en esa paz de los justos que espera tras el duro proceso de pérdida progresiva de la esperanza de vida que acompaña  a procesos de evolución de una enfermedad abocada a un desenlace más o menos rápido.

Toca hacer un alto en el camino y afrontar la dura realidad del fallecimiento de alguien que dos meses antes de formalizar su contrato de relevo (previo a la jubilación) supo del difícil diagnóstico de que sus expectativas de empezar a disfrutar del tiempo de “no trabajo” se podían ver truncadas por un diagnóstico médico no favorable.

Tenía sus sueños, sus intenciones en relación al tiempo libre que conseguiría con la prejubilación. No pudo ser. Se mantuvo durante unos meses con la firmeza suficiente para compartir con otros enfermos cercanos su esperanza de recuperar la fortaleza de salud que cualquiera podemos pretender en nuestra aspiración a desarrollar una vida “normal”. Animó a otros animándose así a sí mismo. Buena postura. Buena manera de hacer frente a la dificultad. Pero en el cara o cruz del devenir del proceso, se ve que su opción estaba determinada hacia un final rápido y no deseado.

Es la hora de animar a la familia (esposa, hijas…) y de rescatar de los recuerdos la complicidad con una persona que tenía muy claro un sentido, una manera de entender la justicia social. Tuvo sus implicaciones sociales y políticas que respondían a un mundo de ideas que consideraba claras y justas, llegó a asumir la alcaldía de su pueblo natal en un momento en el que hacerlo era cosa de “valientes” que no se escondían porque otros que sí se escondían incomodaban hasta la exasperación a los que no se acobardaban con sus bravatas, y entiendo que eso lo asumía, con sacrificio personal y familiar, desde esa manera de entender que la contribución al “bien común” en Euskadi se identificada con una manera de hacer en su pueblo (Ikaztegieta) y en su trabajo (GUREAK).

He sido, lo fui, el primer beneficiado  con el desenvolvimiento profesional de Jose Ramón. Un hombre que “en la retaguardia” daba amparo, reflexión, apoyo y corrección a los que por nuestra manera de entender el trabajo directivo estábamos más abocados a la expansión, al desarrollo, al crecimiento. Para salir fuera a vender y “crecer” alguien tiene que mantener el orden “en casa”, ser garante de legalidad, de cumplimiento de un mínimo de exigencias en el comportamiento directivo y en la toma de decisiones. Nunca me desanimó a hacer algo, pero sí fue un hombre cabal que no escondía sus advertencias, sus llamadas de atención para que los temas fluyeran dentro de los cánones de una gestión segura, cierta, reconocible y cumplidora de la legalidad.

Puedo recordar su papel como adjunto a la dirección general que durante años me ha tocado asumir, y más allá del día a dia, como dinamizador de “reflexiones estratégicas” que cada cierto tiempo organizábamos con o sin asesores externos para preguntarnos a nivel de cúpula directiva de GUREAK cuál era la definición de nuestra misión, nuestra estrategia, nuestro ámbito geográfico, nuestras claves organizativas, y puedo afirmar que el poso de estos procesos celebrados en Arrate, Zestoa, Zabalegi… siguen estando presentes en el “know how” o “saber hacer” de GUREAK.

Quizá sea ya algo tarde reconocerle en este momento a Jose Ramón su disponibilidad y capacidad para complementar las capacidades y cubrir carencias de este humilde profesional que tuvo la suerte de tenerle como Adjunto a Dirección General durante años exitosos. También conocimos su rigor en la función de Secretaría Técnica y gestión del Consejo de Administración y no podemos menos que agradecerle su finura y rigor en el trato de los temas más allá de que en la defensa de alguna posición tendiera en casos concretos a cierta rigidez fruto de su no especulación en los convencimientos.

Llegada la hora, uno no sabe muy bien cómo despedirse de un compañero, amigo, colaborador y profesional que desde su honradez ha contribuído a que GUREAK sea lo que es ahora. Le echarán de menos en los proyectos de “banca ética” en los que estaba involucrado. Añorarán su vacío sus familiares más cercanos. Sentimos mucha pena los que estando ya dispuestos a desearle una feliz jubilación vemos truncadas unas expectativas más allá del trabajo.

Nos hiciste a todos algo mejores. Esker beroena azaltzea baino etzait bururatzen. Zaude dagokizun atsedenean.