Es como para contárselo a los nietos de aquí a unos años y ver la  cara de sorpresa que pueden poner. Porque lo cierto es que, un donostiarra de “pura cepa” como yo, que en una tarde de viento sur cualquiera como los que nos rondan estos días, toma la autopista A-8 en dirección a Bilbao, es decir al “bocho” (¿o no sabíais que así se le puede  llamar?) y tras una hora justa de circulación y aparcamiento nos presentamos (acudía en compañía de miembros del equipo directivo de GUREAK) en el salón de actos de la BBK para participar en un acto en el que ya nos habían previamente anunciado que íbamos a ser llamados para recibir un premio, un reconocimiento a nuestros 40 años de andadura como “grupo empresarial vasco” por nuestra contribución solidaria a la sociedad a la que pertenecemos, pues qué queréis que os diga. Que se trata de una “noticia” relevante, porque no se da con frecuencia que un guipuzcoano (giputxi como les gusta decir) recorra los 100 kms. de autopista y regrese a casa, a Donostia, con un trofeo ganado en buen lid.

No sé si el ejemplo puede servir de acicate a nuestros representantes “futboleros” pero en lo que concierne a la “solidaridad social” sí que lo hemos conseguido. Bien es cierto que contábamos con “padrinos” cualificados como Lantegi Batuak y su Asociación matriz Gorabide que por lo que podemos saber han avalado con su prestigio y solvencia este honor añadido a nuestro cumplimiento de 40 años de gestión al servicio de personas con necesidades de apoyo. Y este apoyo explícito que ha permitido además abrir nuestras a veces estrechas fronteras territoriales para “poner en valor” lo que hacemos en Euskadi (GUREAK, LANTEGI, y otros cuantos…) es algo que nos deja buen sabor de boca en nuestro regreso a tierras donostiarras.

Donantes de sangre, perros para el rescate en emergencias, lucha contra las secuelas de la drogadicción, procesos de reciclado como base para la creación de empleo de personas en riesgo de exclusión, trabajadores de una empresa industrial “grande” que llevan 35 años donando sangre… ése era el panel con el que hemos recibido los halagos propios de un evento social puesto en escena en su XVI edición por la Fundación Antonio Menchaca que lleva destinando recursos para el apoyo de proyectos de contenido social y lucha contra la marginación en el vecino territorio vizcaíno.

Somos agradecidos y así se lo hemos hecho saber en la oportunidad de hacerlo público que hemos tenido. Y agradecemos especialmente que más allá de lo que viene haciendo GUREAK hay todo un sector de iniciativas sociales, muchas de ellas agrupadas en EHLABE (Euskal Herriko Lan Babestuaren Elkartea) que llevan años, décadas, tras el objetivo de que incluso en tiempo de crisis las personas con capacidades diversas no terminen descolgándose de la búsqueda, difícil donde las haya, de una oportunidad laboral adaptada a sus potencialidades.

Compartamos pues este reconocimiento de la Fundación Antonio Menchaca que desde su sede bilbaína ha tenido a bien valorar nuestra trayectoria.

Y sintamos el orgullo de saber que en este País, Euskadi, mantenemos una manera de hacer las cosas que está redundando de manera directa en el bienestar de sus ciudadanos.

Ah! Se me olvidaba. Y una preciosa escultura y su correspondiente diploma que representa el reconocimiento lucirá a partir de ahora en las vitrinas de trofeos del equipo guipuzcoano.

Mila esker. Muchas gracias.