Tuve ocasión de proclamar “esto es una maravilla” ante un auditorio de “fieles” compañeros de fatigas de esta empresa “atípica” que es GUREAK en un acto festivo de celebración de nuestro 40 aniversario que nos congregó en número de 2.600 comensales la pasada semana en la ciudad fronteriza de Irún (segunda en población de nuestro Territorio de Gipuzkoa).

Al estar en la frontera con Francia (el edificio ferial de FICOBA está pegado al que fuera puente de Santiago, escenario de una de las fronteras duras y policialmente controladas de otra época no tan lejana) podríamos haber gritado aquello de “merveilleux” ; o por trascender las actuales fronteras de los estados español y francés y basar los sentimientos en el euskera hablado en ambos lados de la “muga” expresar la sensación recurriendo al “miresgarria” como soporte del sentimiento de estar compartiendo entre muchos compañeros de trabajo, con y sin discapacidad, un acto social que nos ayudaba a reconocer el recorrido tan particular de los 40 años en los que se ha ido conformando lo que ahora es GUREAK.

Faltaron aún otros dos mil, muchos porque no pudieron desatender su trabajo y algunos otros porque también el desapego respecto a lo que organiza la empresa forma parte de los derechos individuales que no dudamos en reconocer. Pero hubo quien vino desde Catalunya, Madrid, Navarra…

Disfrutamos del apoyo explícito de la máxima autoridad política del Territorio en la persona del Diputado General de Gipuzkoa acompañado de su Diputado de Presidencia. Recibimos el saludo del Alcalde de Irún quien ya nos felicitara en el 30 aniversario (10 años ha cuando éramos bastantes menos), Alcalde de Hondarribia, representación del tejido empresarial con la presencia del Presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Navegación, representación sindical, Consejeros representantes de Atzegi, Kutxa, ONCE, y otros independientes que suponen un lujo impagable que colaboren desinteresadamente, y la representación del Servicio Vasco de Empleo cuya contribución es fundamental en el mantenimiento de la red de empleo especial vasca.

Nunca hemos salido tantas veces en las ondas radiofónicas sobre todo locales y en la prensa diaria regional, y casi todos nos preguntaban por cómo podíamos recordar los inicios de esta aventura “empresarial” y “cuáles podían haber sido las claves del éxito”.

Se pueden contestar tantas y tantas cosas… me digo a mí mismo. Pero hay algo que nos da fuerza, mucha fuerza, y es el firme convencimiento de que sabemos “para qué” y “para quién” es GUREAK y deben de ser sus proyectos.

Alguna vez hemos hablado de la “fidelidad al origen” como una de las claves de nuestro actual modo de hacer, y verdaderamente esa interiorización en la organización y en los directivos y mandos intermedios de saber “a quién” debe de servir lo que hacemos es un valladar que impide que las implacables reglas del mercado arremetan en este caso también contra los más débiles, en nuestro caso las personas afectadas por una discapacidad intelectual que fueron el detonante de la constitución de GUREAK hace 40 años.

Hablamos del GUREAK 5.0. como expresión que nos sitúa ante nuestro compromiso que ya afecta a 5.000 personas y como primera piedra de nuestra quinta década recién estrenada, y somos conscientes de que nos esperan años de dificultad, equilibrios, retos y problemas. Pero también sabemos que si lo pudimos hacer hace 40 años partiendo de cero, sin medios ni recursos, cómo no lo vamos a poder conseguir con lo que ahora somos y tenemos.

Haremos como en el dicho de que “dios escribe derecho con renglones torcidos”. Parecerá quizás que cuando emprendamos no sé cuál negocio o nueva iniciativa empresarial estamos empleando sólo a los más capaces dentro de la discapacidad. Pero siempre prevalecerá y emergerá desde las profundidades de la identificación con la MISION esa necesidad de corregir, compensar, equilibrar e idear lo más conveniente para que hasta el más torpe tenga su oportunidad, una oportunidad crecientemente inclusiva y en convivencia con el resto de los ciudadanos.

“GAI GERA BAI” (SÍ, SOMOS CAPACES) volvió a ser la canción de la fiesta espléndidamente ambientada por nuestros propios showmans y presentadores y nuestro propio grupo musical, como nuestros fueron los artistas “panaderos” que prepararon los varios miles de bollos de buen pan y el servicio de catering y logística de SUTONDO y GUREAK OSTALARITZA que superaron con nota el difícil reto de satisfacer (sin alcohol eso sí) las 2600 gargantas con gustos tan dispares.

Una maravilla. Parece que de vuelta a casa no se perdió nadie y 317 de los asistentes recibieron de manos del equipo directivo e invitados un obsequio en forma de reloj por hacer cumplido más de 25 años de pertenencia a GUREAK. Yo fui uno de los que tuvo el privilegio de estrechar la mano y dar besos de felicitación a las personas, muchas de ellas con limitaciones importantes y crecientes por el transcurso de los años, que subían al estrado, algunas con ayuda manifiesta, para recibir su regalo junto con el aplauso entusiasta de sus compañeros de trabajo. De verdad, una escena que impacta porque es un recordatorio definitivo de por quién y para quién estamos haciendo lo que hacemos aunque muchas veces la vorágine de la gestión nos exija mirar también a otros frentes sin los que el proyecto probablemente habría sucumbido.

El tema tiene al menos tanta “miga” como todos los panes que se repartieron en la comida, pero tenemos toda nuestra quinta década para ir despejando el panorama.

GORA GUREAK!