Seguimos en GUREAK (40 años llevamos en ello) tomando iniciativas en la búsqueda de oportunidades de trabajo para personas que apuntan a poder quedar excluidas por su discapacidad, por sus dificultades emocionales, por sus limitaciones para el aprendizaje…etc.

A título personal me considero un espectador privilegiado de lo que se viene haciendo a favor del acercamiento de estos ciudadanos con capacidades diferentes a una situación real de trabajo y veo que seguimos creyendo en que esto significa ni más ni menos que la incorporación de un individuo a un proceso de transformación, formación y/o producción de un bien, de un servicio o producto útil para la Comunidad y sus componentes.

Debe de ser una secuela de la cultura fabril de los siglos XIX y XX, pero no nos gusta “simular” que trabajamos. Cuando nos ponemos a ello, lo hacemos para generar valor, un valor que revierta en las personas (verdaderos protagonistas) y en el bienestar común, y seguimos creyendo que el trabajo continúa siendo la “llave” de la integración social, de la autonomía económica, del ser y sentirse útil.

Así, en nuestro abanico de proyectos e iniciativas (antes fueron los “talleres”, gasolineras, hostelería, lavandería, publicidad directa, hoteles, catering, jardinería, limpiezas, electrónica, cableados, inyección de plásticos…etc.) nos hemos encontrado en el camino con un nuevo aliado, con una nueva oportunidad que en este caso viene de la mano de una importante empresa de distribución como EROSKI que ha decidido confiar en GUREAK, en el formato de tiendas en franquicia, una tienda cuya plantilla estará íntegramente compuesta por personas con discapacidad.

Dicen los mensajes de marketing que será la primera experiencia de este tipo en España. No nos emociona tanto ser los primeros en el Estado sino que nos ilusiona saber que estamos capacitando formando y entrenando en otros establecimientos de la cadena de distribución a un grupo de más de 10 trabajadores potenciales, todos ellos con una “minusvalía” reconocida, que en pocos días se presentarán antes los vecinos de su pueblo gestionando, sirviendo, cobrando, reponiendo producto en un establecimiento de una marca conocida que ha apostado por ellos y por nuestra capacidad de gestionar correctamente el negocio.

Nos la estamos jugando tanto EROSKI como GUREAK, porque alguna mirada de desconfianza habrá que superar al menos al principio como siempre que se transgrede alguna regla de “lo que es habitual” y “lo que acostumbramos”. Es la gracia de asumir un trabajo con estas personas con sus limitaciones y dificultades y hacerlo cara al público, frente a frente y cara a cara con los vecinos (ahora consumidores) a quienes proveeremos de las mercancías que precisan en sus despensas y frigoríficos. Digamos que al valor de lo que hagamos se le suma de manera clara el factor de “visibilización” del trabajo bien hecho por “convecinos” conocidos como es fácil imaginar en localidades de poca población.

Ocuparemos 10 personas donde el estándar dice que se puede cubrir el trabajo con 6. Pero ese es nuestro oficio y “saber hacer” de manera que consigamos adaptar personas al puesto (formación), y el puesto y el proceso a la persona (ergonomía, acompañamiento, simplificación de tareas…).

Un comentario final algo anecdótico. Abrimos la tienda en la localidad guipuzcoana de Azpeitia. Cumpliremos escrupulosamente y con ganas la necesidad de contar con empleados bilingües que se desenvuelvan en el idioma habitual de los clientes, mayoritariamente vascoparlantes. Y recordaremos que en esa misma localidad nació hace más de 500 años el que terminó canonizado como San Ignacio de Loyola y que fundara la primera gran “multinacional” como fue la Orden de los jesuitas que se expandió por los distintos continentes con una fuerza de implantación digna de pasar a la historia.

¿Podemos nosotros soñar con que estamos abriendo, explorando y llevando a la práctica una nueva y sostenible experiencia de integración de estos considerados diferentes (hablamos de capacidades diversas), dando servicio a la sociedad a la que pertenecen?

Al fin y al cabo estamos refiriéndonos a personas que dan al menos tanto como reciben.

ZORIONAK!