Un amigo me alumbra con un comentario respecto de la “cota cero” que entiendo que es el punto de partida básico para cualquier ser humano en esta aventura de la vida en la que no todos encontrarán las mismas oportunidades, dificultades ni apoyos.

Situar las cosas a nivel de cota 0 significa que las ponemos al alcance universal de todo ciudadano sea cual sea su situación y así sería uno de los principios de la accesibilidad: Poner las cosas a un nivel alcanzable para todos.

Desde este nivel en el que no se deja a nadie fuera, emprendemos la conquista de cotas más altas según lo que a cada uno nos haya tocado en la feria en ese reparto de capacidades, estabilidad familiar, formación, apoyos, suerte, recursos económicos. No todos vamos a tener las mismas facilidades para instalarnos en el campo base (a 5.300 m) de la escalada que iniciamos. No todos tendremos los sherpas que nos irán ayudando a subir al campo I. Más exigente será llegar al II (6.400 m)… Algunos privilegiados con capacidad probada repondrán fuerzas en el III (7.200 m) antes de la última parada en el IV (7.900 m) para  cuando la última apertura meteorológica impulse la ascensión a la cima (8.848 m).

Muchedumbres en la cota cero repartidos por todo el planeta. Unos 1.000 escaladores, es decir bastantes menos, avituallados en el campo base. Filtro selectivo por la dureza y dificultad de las ascensiones, y sobran dedos de la mano para contar los que terminan haciendo cima, los que ascienden a la cima más alta del planeta.

Algunos en la vida se ocupan sólo de la elite y otros asumimos el rol de activar a los que estando en la cota cero queremos que alcancen al menos el campamento base. No lo conseguiremos sin apoyos, sin ayudas, sin ingeniería, sin interactuar con otros muchos. Pero nos lo proponemos y hasta el más inexperto termina cogiéndole la gracia a ir superando las dificultades de la ascensión. No todo es de color de rosas y menos en esos medios expuestos a imprevistos, a adversidades. Hay retrocesos en el camino. Problemas para mantener el ritmo. Tenemos que volver a bajar para recuperar a alguno de los que lo intentan pero no llegan. Nos tomamos nuestro tiempo para reemprender la conquista progresiva de cotas más altas. Suban los que suban a los niveles más altos nos importa más, nos debe de importar más en este juego metafórico trasladable a nuestra empresa GUREAK, volver la vista atrás, descender a la cota anterior, regresar cuantas veces haga falta a la cota cero para identificar en cada viaje a los nuevos “aventureros” con quienes repetiremos una y otra vez la historia de rescatar de un nivel de pocas aspiraciones a individuos que se prestan a ensayar el inicio de su carrera ascendente.

Será un salto con red. No se dejará a nadie que caiga sin remedio. Marcaremos el ritmo conveniente, ayudaremos con más fuerza cuando asome el cansancio, y brindaremos con satisfacción cuando hayamos superado alguno de los niveles.

Más importante que el escuchar que alguien ha hecho cumbre será para nosotros ir conociendo en las distintas etapas el número amplio de personas que lo están intentado, que aunque hayan retrocedido en ocasiones han sido capaces de volverse a poner en el camino, en el intento.

Algunos utilizan el símil del ascensor social. Entiendo que es un poco lo mismo. Es una manera de decir que nuestra sociedad necesita instrumentos y programas que actúen de manera permanente para favorecer el ascenso desde la cota 0 a niveles superiores, y hacerlo con derecho a retrocesos porque los caminos de la superación son de ida y de vuelta, son con derecho al rescate.

Yo vuelvo a la cota 0. He llegado al post 100 de este blog, cosa que no esperaba cuando acepté la invitación (¿fue provocación?) de escribir cuasi semanalmente alguna ocurrencia. Revisaremos nuestro plan de superación pero habrá que elegir a qué cima queremos llegar.

¿Nos vemos en el campo base dispuestos a cargar energías y ascender a donde haga falta?