El año suele ser prolífico en la celebración de temas que suelen evocar llamadas de atención a nivel internacional y mundial sobre problemas que nos acucian a los pobladores del planeta bien sea con el de la Mujer (Año Internacional recién celebrado), llamada mundial con el problema del Agua, el Medio Ambiente, la Tierra, la Salud…etc. Y el día 3 de diciembre tampoco iba a ser menos.

Pero ¿qué celebramos concretamente? En primer lugar, y a nivel más local, tenemos a los navarros de fiesta patronal porque no en vano se conmemora el fallecimiento a las puertas de China de un navarro ilustre, San Francisco de Javier, que tras fundar la Compañía de Jesús (Jesuitas) junto con otro vasco de Azpeitia, Iñigo de Loyola, se lanzó a predicar su mensaje evangelizador por aquellas entonces lejanas tierras de Asia. Qué mérito, qué valor. Aquellos sí que eran emprendedores dispuestos a ensanchar nuestras fronteras sin necesidad de hablar de la internacionalización y de la globalización que ahora sí nos toca de lleno cuando son los chinos los que vienen aquí a nuestras puertas con todo tipo de mercancías, poder económico, influencia y capacidad para pasar a ser primera potencia mundial. (500 años nos separan).

Y enganchando a los Jaso (familia del santo patrono de Navarra) con el idioma que se da por hecho se hablaba en su entorno familiar, saltamos al DIA INTERNACIONAL DEL EUSKERA, lengua minoritaria que hablamos algunos de los de esta «tribu» y que tenemos el reto de convencer a otros de que esto que es «nuestro» patrimonio cultural debe de pasar a ser considerado al igual que el resto de idiomas del mundo «patrimonio de todo aquel que tenga como seña el multilingüismo» convencidos de que éste, el plurilingüismo, puede ejercer una influencia favorable en nuestra convivencia democrática y cohesión social. Aprovechando el día, se producen por doquier en nuestro País manifestaciones culturales y reivindicativas en defensa del débil, que en este caso es este idioma que está sabiendo sobrevivir en medio de los «imperios» que le rodean pero que necesita de manera permanente impulso y vitalidad renovada para garantizar su futuro. Y no está de más recordar aquello de que «hizkuntza bat ez da galtzen ez dakitenak ikasten ez dutelako, dakitenek hitzegiten ez dutelako baizik» (una lengua no se pierde porque no la aprendan los que no la saben sino porque no la hablan los que sí pueden).

Y para situación de debilidad y desventaja tenemos a los más de mil millones de personas que viven en el planeta con alguna forma de discapacidad y de ellas casi 200 millones con dificultades considerables en su funcionamiento diario. Para éstos y para combatir su desigualdad se celebra el mismo día 3 de diciembre el DIA INTERNACIONAL DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD, fecha instaurada por la ONU para concienciar a todos los ciudadanos sobre el principio de que para buscar la igualdad hemos de tratar diferente a los desiguales ayudando (discriminación positiva) al que está en desventaja para que alcance niveles de igualdad. En el 2014 se pone el acento en la tecnología como soporte de la superación de dificultades para las personas afectadas que sin duda tienen de manera crónica peor calidad de vida que el resto de los ciudadanos.

Ayuda desigual para igualar, válido para lenguas, idiomas y personas, y que estaría bien sirviera para discriminar asimismo de manera positiva a ese 50% de personas en desempleo del Estado español que están al albur de lo que alguien provea porque se han quedado fuera del sistema de ayudas públicas. Condenados al paro y sin ayudas.

No sé si haber utilizado la palabra celebrar era lo más adecuado porque se trata más de combatir, favorecer, reconocer y encontrar los equilibrios sociales que de otra cosa, y eso no es cosa de un «DIA» por mundial que sea sino de lo que hagamos como hormigas todos y cada uno de los días. ¿Está o no la solución en el equilibrio entre fuerzas que pugnan por derroteros diferentes?