Parece que fue hace mucho tiempo pero han pasado sólo unos pocos días desde que los escoceses pudieron ejercer su derecho de voto como ciudadanos de su País y pronunciarse en relación a si después de 300 años de unión en el Reino Unido optaban por constituirse en estado independiente e iniciar un incierto camino al margen de las Instituciones con las que hasta entonces se habían organizado. ¡Qué maravilla! Pudieron hacerlo y sin romper ninguna legalidad. Casaron el concepto de legalidad mediante acuerdos de “alta política” con el de la legitimidad de la reivindicación del derecho a expresarse que se sabía defendía una parte importante de la población y prevaleció el deseo de seguir aunque bajo promesas de un importante proceso de federalización que ahora veremos en qué medida se cumple y en qué modo cierra heridas y satisface. Es decir se cocinaron acuerdos políticos y tras el recuento, insatisfactorio para muchos, sigue la política al servicio de la regulación de la convivencia.

Más cerca aún tenemos a nuestros amigos catalanes viviendo un claro enfrentamiento de posiciones con el “poder central” sin poder conseguir ese espacio de convivencia democrática que es el del ejercicio del derecho a votar y expresarse ante decisiones que afectan a su manera de entender el futuro. Se opone un verdadero muro de legalidad constitucional esgrimida como el “de aquí no pasarán” que apunta a un verdadero choque de trenes sin atisbo de que desde “la política” se ensayen vías democráticas para elegir soluciones a futuro. En Euskadi ya sabemos algo de eso con lo sucedido con el llamado “plan Ibarretxe” si bien eran tiempos en los que algunos todavía no habían bajado del monte y España como se vio “no estaba para bollos”. Se siguió la legalidad con una carga de legitimación importante y acuerdos previos en el Parlamento Autonómico pero el “muro constitucional” apagó el ardor soberanista y hasta hoy que seguimos tratando de encontrar esa ranura en el sistema de la que pueda llegar algo de “aire fresco” que alumbre nuevas ideas. Claro que todavía estamos restañando heridas y rasguños de la etapa violenta con cientos de presos que nos recuerdan que la “normalidad” sigue estando lejos junto con víctimas sin resignación posible.

Estas parece que son las noticias más calientes ahora mismo, pero también podemos resaltar, cómo no, el titular que tengo delante que dice que “Caritas atendió a 2’5 millones de personas en el 2013, un 31% más”. Más presupuesto, un 10% más de voluntarios, para hacer frente a los 600.000 ciudadanos que se han sumado este pasado año al ejército de demandantes de asistencia, alimentación, higiene… haciendo saltar los límites de la aplicación de la “legalidad” que en su dinámica de obediencia a los mercados genera estos niveles de injusticia dando al traste también con la “legitimidad” del sistema al mostrarse incapaz, cuando no impermeable, al bienestar básico de los ciudadanos a los que se debe. Para eso precisamente existen los gobiernos, sus estructuras y sus recursos. Para solucionar los principales problemas de los que respiramos bajo su manto, no tan protector como se pensara.

La vida sigue también en la empresa. Y en concreto en la nuestra, GUREAK, estamos viviendo momentos de auténtica vorágine de actividad porque una de las primeras consecuencias del más mínimo movimiento de recuperación de actividad económica general como parece que está habiendo se traslada a la mayor utilización de proveedores externos y auxiliares como nosotros y ese incremento en los “pedidos” nosotros lo convertimos directamente en mayores niveles de empleo y ocupación. Estamos hablando de que en la comparativa de agosto de 2014 con los del pasado 2013 la actividad (que no los márgenes) ha subido un 15% con la consecuencia inmediata de que hemos crecido en 200 personas más en plantilla. No hay mejor ajuste que el que se hace al alza ni mejor ejercicio de firma para un directivo que el formalizar contratos de trabajo y más cuando se hace con personas con discapacidad que luchan contra corriente en cuanto a oportunidades laborales.

¿Será duradero el repunte de la economía? ¿Sabremos anticiparnos a los riesgos futuros? ¿Somos conscientes de la responsabilidad que seguimos contrayendo con todas estas personas y con la sociedad en general que nos cobija? Preguntas para la próxima semana que llegará rápido, PORQUE LA VIDA SIGUE su curso.