Hay una Ciudad que sus pobladores consideran entre las más importantes del mundo y que lo es precisamente porque “en su ría desemboca el Océano Atlántico” según me contó un día un buen amigo vecino de la misma. Y ha tenido que ser precisamente ahí, es decir en Bilbao (¿acaso no lo habíais adivinado?) donde la voz femenina de una “tolosarra” seguidora de este blog me ha sugerido que tras las última aportaciones de perfil “corporativo” no estaría mal retomar un estilo más personal y propio como al parecer hemos mantenido desde que a alguien se le ocurrió meterme en este compromiso de rutina semanal.

Claro que pensándolo bien, se me ocurre que es mucho más fácil hablar de lo ajeno aunque sea cercano, de lo que hacen o puedan hacer otros aunque haya lazos de proximidad, que de lo que uno puede tener interiorizado, de lo que uno mismo piensa siente intuye y propone, de aquello que en definitiva se cuece en la “azotea” individual particular personal y subjetiva.

Porque uno tiene su pudor, su timidez, su temor a defraudar, su carácter de “intro” vasco (dicen que los guipuzcoanos de ganar en algo ganamos en esto).

Pues bien. A caballo entre lo mío y lo cercano, lo propio y lo que se interactúa con otros, puedo deciros cosas relacionadas con mi trabajo como que en el grado de información que puedo tener (y tengo) de lo que sucede en GUREAK y en otras empresas de su mismo perfil en las que disfruto la suerte bien de participar o al menos relacionarme (Katea-Legaia, Manchalan, Soltra, Lantegi-Batuak…) y estoy hablando del trabajo y servicios que implican a más de 7.000 personas, seguimos capeando la crisis con un “aprobado” alto, incluso en algún caso se podría optar al “notable” pero siempre con alguna actividad cuyo mercado se deteriora,  ajustes incluso “dolorosos” que no se pueden evitar, cierre de algún negocio en la esperanza de seguir siendo capaces de abrir otros y mantener la senda de la creación de empleo que es el valor a defender. Bien podría decir que “nos va la marcha”, que si algo nos gusta y satisface es poder decir que en el 2014 vamos a poder crecer aunque sea un poquito porque esos clientes que nunca hemos perdido es posible que se animen, que dinamicen su cartera de pedidos, sin echar las campanas al vuelo porque seguimos teniendo empresas con necesidad de reestructuración y búsqueda de alternativas y soluciones.

Tampoco lo están pasando bien en nuestro vecino “reino” donde algunas denuncias de irregularidades en la gestión están poniendo en un brete la gestión de otra organización afín. Por mi parte, sólo desear el desenlace rápido y en positivo para que puedan seguir cumpliendo su función social con normalidad.

Saliendo del entramado relacionado con el “empleo especial” y cambiando de tema, no puedo evitar hacer referencia a esa sensación, quizás constatación, de que algo bulle en Gipuzkoa cuando cada vez nos encontramos más personas coincidentes en que como diría un conocido entrenador “galés” andamos como “pollos sin cabeza”, apresados por la sensación de vacío “estratégico” mirando siempre de reojo al poder de “succión” que no de “seducción” del territorio vecino siempre más capaz de aglutinar y resolver (así al menos nos parece), con una clase política en “sus cosas” y cada uno con “las suyas”, territorio diferente en lo sindical y empresarial, donde los agentes que terminarán moviendo la economía y en consecuencia el empleo no esperan soluciones “forales” porque éstas,, las soluciones, se encuentran en otro sitio, con muchos vuelos de avión por medio, imaginación, inversión e innovación “aplicada” en su recorrido.

Era más fácil hablar de otros que de lo que uno piensa, pero hay voces que te recuerdan dónde estás y dónde hay que retratarse. A mí me toca moverme desde territorio guipuzcoano en la temática del empleo y la problemática social abierto al futuro con sus posibilidades y problemas. Ondo izan (que os vaya bonito).