Parece ser que el 28 de diciembre sigue siendo fecha propicia para lanzar “inocentadas”, con las que de manera más o menos jocosa se trata de confundir con alguna noticia falsa, con alguna broma incluso pesada, entre amigos, desde la prensa escrita o radiofónica, da lo mismo. El caso es pasar por cierta alguna noticia o situación para a continuación ridiculizar a la víctima con un “inocente, inocente, inocente” que pone colofón al “gag” ideado.

Puede haber “inocentadas” que arrastren alguna consecuencia no deseada o incluso desagradable para el que la sufre, como cuando se exageran las “novatadas” en los internados, antes en los cuarteles.

Pero las que de verdad duelen y dejan huella en las personas y en la sociedad son LAS INOCENTADAS QUE NO LO ERAN.

Una inocentada podía haber sido la noticia reciente de que un Banco “rescatado” en el que el Estado, es decir todos nosotros contribuyentes, aportó una cifra de 9.000 millones de €, ha sido adjudicada en subasta por valor de 1.003 millones a un grupo financiero extranjero. Sólo hemos perdido 8.000 millones de € en este viaje que ha llevado su tiempo y que se nos cuenta como si aquí no hubiera pasado nada, es el mal menor, no hay exigencias de responsabilidad a los antiguos gestores y a la cúpula política que fue tomando las decisiones que han desembocado en esta “inocentada”, que vuelvo a decir “no lo fue” porque lamentablemente era verdad y que al parecer no es más que la tercera en el ranking de despropósitos del sistema financiero español. Hay otras dos en curso de mayor gravedad aún.

Y ya que hablamos de subastas, ¿qué decir de esta milonga que nos están contando de la subasta de precios de la energía que da como resultado una subida del 11% en la tarifa de la luz? Esta sí que es una buena inocentada. Menos mal que ahora salta la “autoridad” a poner orden y nos dejará la subida en un 2 ó un 4%. Y la inocentada real es que todos diremos “qué buenos son”, “qué bien lo han solucionado” y nos harán aplaudir que la subida haya quedado nada menos que en un 5%. Menos mal… “inocente, inocente…” El problema tremendo es que nos suban lo que nos suban debe de haber por ahí en algún sitio una cosa que llaman “déficit de tarifa”, por la que los contribuyentes (otra vez) hemos acumulado una deuda de 30.000 millones de € por la gestión histórica de los costes imputados a la energía. Esta sí que es una buena inocentada, mayor que la subida pretendida del 11%.

Ha caído el gordo en Mondragón. ¿Inocentada? No, como tampoco lo fue el descalabro de Fagor.

El Gobierno congelará en 2014 el salario mínimo en 645 euros al mes. ¿Inocentada? Lamentablemente no y una de sus consecuencias la aceleración de las desigualdades sociales.

Mercadona garantiza el doble del salario mínimo para cualquier trabajador desde el primer día de contratación. ¿Lo habría pactado de ser exagerado? ¿Es otra de “esas”? Pues no. Me dicen que es absolutamente cierto.

Se crearán un millón de puestos de trabajo el próximo año. “Inocente, inocente…” Esta sí que no cuela.

Las Grandes Potencias acuerdan por fin un Plan para solucionar el problema del hambre en el mundo. Ya era hora diremos, pero ¿nos la creemos? o ¿la incorporamos a la larga lista de inocentadas macabras que acumula la historia de la Humanidad?

Para terminar la chapa, dejadme que os proponga una información para poner a prueba vuestra capacidad de discernimiento y valoréis si es o no una “inocentada”.

Las Centrales Sindicales de nuestro País apadrinadas por la OIT (Organización Internacional del Trabajo) alcanzan un acuerdo a tres bandas con la representación empresarial y el Gobierno por el que en los próximos 3 años (2014-2017) los trabajadores con contrato indefinido en empresas y administraciones públicas renuncian a un porcentaje entre el 10 y el 20% de sus retribuciones (escala variable según renta y obligaciones familiares) para proceder a la contratación de personas en desempleo con particular atención a los jóvenes en busca de su primer trabajo y otras situaciones de emergencia social. Se estima que al menos 10 millones de personas podrían aportar un promedio de 1.200 € lo que daría un fondo de 12 mil millones convertibles en un millón de nuevos asalariados mileuristas (1.000 € /mes).

Antes de decidir si se trata o no de una “inocentada” comparen la cifra con otras que aparecen en párrafos anteriores.

¡VIVA LOS SANTOS INOCENTES!