El mes de diciembre es un clásico en el funcionamiento de las empresas y entes jurídicos en general, por corresponder afrontar el cierre del ejercicio 2013 a punto de finalizar (su aprobación oficial, auditorías…etc. son tarea para el primer semestre próximo) y avanzar las dimensiones económicas y sociales de lo acontecido a lo largo del año situando a partir de las mismas las previsiones, objetivos y estrategias con las que abordar el 2014 que asoma ahí mismo.

En recién celebrado Consejo de Administración del Grupo GUREAK hemos podido congratularnos de que el volumen total de ingresos generados (más de 110.000.000 de €) cubrirán de manera suficiente el total de gastos, compras y suministros habidos, generando un “cash” que nos está permitiendo financiar una cifra algo superior a los 6 millones en inversiones, que en un 70 % van destinadas a mejoras y ampliaciones en equipamientos fabriles (locales) y el resto para maquinaria y nuevos procesos productivos.

Son datos que “con la que está cayendo” generan tranquilidad y son un buen apoyo a lo que puede deparar el año próximo, máxime cuando ello lógicamente va ligado al mantenimiento de un número importante de personas empleadas y/o vinculadas a otros programas de la política social del Territorio (por encima de las 4 mil en total).

Pero los datos globales siendo positivos, ocultan muchas situaciones no deseadas y la existencia de unidades de negocio que tienen su presente y futuro seriamente comprometidos por no estar siendo capaces de lograr el “sostenimiento” por sí mismos y suponer por ello un lastre y carga para el Grupo, que aunque se pueda de alguna manera paliar apuntan necesariamente a un desenlace que inmersos en el “darwinismo empresarial” no podrá ser otro que el ajuste, el repliegue y la apertura (cuando se pueda y se sepa) a nuevas iniciativas empresariales que nos sirvan para mantener los deseados niveles de empleo y ocupación.

Lamentablemente esta es una música que la escuchamos todos los días por ser muy similar a la que se orquesta en otros grupos empresariales próximos, por lo que no somos tan “especiales”.

Hablando de situaciones no deseadas que nos está tocando gestionar, hay que hablar cómo no de las personas afectadas directamente por las decisiones que se toman y de los daños colaterales que se producen en consecuencia con la “gestión del excedente” laboral en las empresas y negocios en regresión. Estamos hablando de 113 personas con nombres y apellidos, con y sin discapacidad, que se adscriben a la categoría de “personas a recolocar” y que gracias a los nuevos puestos que principalmente se han podido crear en el área industrial están pudiendo tener su “nueva” oportunidad. No siempre se consigue, tanto por ser el propio trabajador el que rechaza la nueva oferta o por no ser la empresa capaz de ofrecer algo suficientemente satisfactorio según la percepción del interesado. En cualquier caso, y conscientes de la importancia de cada caso no resuelto, podemos dejar constancia de que de las 113 personas mencionadas, 4 han adelantado su jubilación, 55 están ya recolocadas, otras 24 en proceso pero sin recolocación definitiva, 14 identificadas como de difícil recolocación por su especial discapacidad y 14 serían las “amortizadas” con su correspondiente extinción de contrato pactado o judicializado.

Y ¿qué nos proponemos para el 2014? ¿Qué auguramos? ¿Qué nos puede suceder? Según nuestras previsiones realistas seremos capaces de completar otro año con resultado positivo, manteniendo nuestra capacidad de sostener los actuales niveles de empleo con un pequeño crecimiento tanto en puestos de trabajo como en el programa “ocupacional”, lo que es atribuible principalmente al enorme trabajo de todos nuestros profesionales y la capacidad de nuestros gestores y comerciales de mantener la confianza de clientes que son nuestro “pan de cada día”.

Deberemos afrontar de manera definitiva y determinante las “fugas” por pérdidas de algunos negocios y ser inteligentes pero audaces en su solución.

Hemos acordado una dotación de 303.000 € para gestionar el “envejecimiento y deterioro” de personas concretas en la evolución de su discapacidad. Buen tema para  RRHH.

Hemos previsto una dotación máxima de 150.000 € para “Pauso Berriak” como programa estratégico tanto de Atzegi como de GUREAK, por su valor al incorporar personas con discapacidad intelectual a entornos ordinarios de trabajo y convivencia, aportando asimismo una cantidad económica a la rehabilitación de una vivienda por parte de esta Asociación.

La gestión de excedentes y los planes de recolocación se dotan con otros 165.000 € esperando poder así paliar situaciones indeseadas.

Comentaba estos días con uno de nuestros Consejeros, que a diferencia de otros Consejos de Administración nuestras empresas, las de GUREAK, ni tan siquiera nos podemos plantear “deslocalizar” nuestra producción, trasladar nuestro centro de toma de decisión. No es una opción la venta de activos ni la especulación con nuestro fondo de comercio. ESTAMOS ANCLADOS EN EL TERRITORIO. Formamos parte de su paisaje. Y de su paisanaje. Estamos por definición “fundacional” y por el tipo de destinatario de nuestro quehacer “abrazados” por arraigo a un entorno social y geográfico concreto del que no vamos a escapar y que no nos va nunca a soltar, porque le pertenecemos, somos inherentes a él.

Se me antoja como ficción esas imágenes de espacios cercanos a las ruinas de Angkor en Camboya, en las que se ve cómo la vegetación nace exuberante y se entrelaza con las piedras, convirtiéndolas en ruinas retorcidas y naciendo a través de las mismas piedras y rocas, perforándolas, agrietándolas, envolviéndolas, atrapándolas.

Somos un poco así. Podemos volar por el mundo, pero será para tratar de traer trabajo para esa casa que rociada por su propio sirimiri crece y ampara a las personas a las que nos debemos. “No nos echan ni con aceite hirviendo” podríamos proclamar.

Ese es nuestro valor. O ¿acaso será nuestra ruina?