Este pasado fin de semana recibí en el buzón de mi domicilio particular un ejemplar de la revista KONTU KONTARI, trimestral de comunicación interna de GUREAK, y la sola visión de su portada me evocó estos comentarios que voy a tratar de ligar en las próximas líneas. Aparecían en su portada cinco profesionales, mujeres todas ellas, pertenecientes al área de gestión de personas (servicio de orientación laboral) del Grupo bajo el título de «Un trabajo de equipo con criterios comunes».

Hablaban de que su trabajo consiste por una parte en la «atención a la demanda» que puede llegar de personas inscritas en LANBIDE (Servicio Vasco de Empleo), en los Centros de Salud Mental de Osakidetza, y/o de Atzegi en el caso de discapacidad intelectual, así como de otros agentes como Emaus o Proyecto Hombre (en cualquier caso se trata siempre de personas con alguna dificultad o desventaja).

Intentan casar esta demanda de personas con discapacidad con la oferta de necesidades de personal de las distintas empresas del Grupo Gureak sumándose así a su papel de colaborador de Lanbide. Se organizan mediante una agenda de entrevistas, momento clave en el proceso a partir del cual establecen el «itinerario personalizado para cada persona».

Dicen que lo que añade valor en esta primera acogida y lo que habla de la calidad de su servicio es la «mucha empatía» con la que se aborda este momento tratando en un ambiente relajado de trasladar confianza y total confidencialidad, y se informa en profundidad sobre las posibilidades que se pueden ofrecer desde nuestra Empresa. Y en esta coyuntura prolongada de crisis, se añade un esfuerzo especial por mantener los empleos a través de recolocaciones en otras actividades que soportan mejor los embates de la recesión económica.

Este tipo de función, de servicio, es lo que algunos expertos calificaron hace algunos años como «PERSONAL DE FRONTERA», que no es otra cosa que reconocer esa posición de intermediación, de dar la cara, de trasladar valores propios,  de hacer valer las bondades de su posible integración en nuestras empresas, de ser en esa actuación la voz y la imagen de la empresa con la que se están empezando a relacionar los demandantes.

Importante de verdad. Seguro que se nos ve en función del resultado de la imagen que proyectamos. Y la imagen termina siendo consecuencia fiel de lo que realmente se es. El marketing puede ayudar a resaltar los aspectos positivos de cada organización pero difícilmente conseguirán ocultar los errores, torpezas y descalabros que en nuestra trayectoria podamos acumular. Por eso nos la jugamos con este personal de frontera. Porque de esta fuerza de choque (primer contacto con la demanda) dependerá nuestra inteligencia en la comprensión de las necesidades que nos trasmiten las personas en situación de demanda, y la proyección de nuestras capacidades y «voluntades» como organización a ellos y a su entorno familiar y social.

No son éstos los únicos que se mueven en la frontera. Está también cómo no nuestra fuerza de ventas pero de eso podemos hablar otro día.

Hoy me conformo con subir a este blog este reconocimiento de la importancia que para una organización como GUREAK con todo lo que representa tienen estas personas que junto con otras muchas en otros departamentos y áreas resuelven el día a día y son savia necesaria en nuestro entramado empresarial, quedando muchas veces en el anonimato y en la sombra porque de recoger lisonjas y aplausos ya nos encargamos otros.

Todos hacemos empresa, pero de algunos más que de otros depende la imagen que proyectamos. Gestionemos bien y cuidemos pues esa «nuestra frontera».