Tengas o no tengas discapacidad. Seas o no familiar. Seas lo que seas, joven o de mi quinta. Con estudios o sin ellos. Tienes un papel que jugar en nuestra sociedad.

Este es el emplazamiento que nos hace la Asociación ATZEGI en su nueva campaña anual de mentalización, buscando atraer a su proyecto a favor de las personas con discapacidad intelectual en Gipuzkoa, a un número progresivamente creciente de voluntarios, de cómplices en la integración social de personas que a veces llamamos diferentes pero que cada vez las vemos más iguales www.atzegi.org.

Al hilo de lo anterior, estamos en GUREAK a punto de terminar de dar forma al proyecto (NI ZU =) -versus TU YO iguales- por el que abriremos nuestros centros de trabajo a la población escolar de 11/12 años de edad, que tras dedicar unas horas del programa de ciudadanía (o lo que Wert disponga) en su Ikastola o Instituto, visitarán alguna de nuestras instalaciones y compartirán con esas personas con capacidades diferentes durante media jornada su puesto de trabajo y su vivencia normalizada. Al fin y al cabo, lo que se quiere es que los 2.500 escolares que nos visiten (un cuarto de la población de esa edad en el sistema educativo) vuelvan a sus casas contando dónde han estado, lo bien que trabajan esos a priori diferentes, la dificultad de la tarea que saben desarrollar, y lo “majos” y “jatorras” que son.

A la hora de asumir un papel, sea como parte de la llamada de Atzegi o como aportación a otros campos de la solidaridad social, lo haremos desde la consideración de que algo puedo aportar según mi capacidad, convencimiento y disponibilidad, pero también recibir como trata de poner en valor el proyecto HAR-EMAN de nuestros amigos alaveses, por el que se trata de dejar constancia de lo que las personas con discapacidad aportan a la sociedad en forma de equilibrio, bienestar emocional y afectivo, y aproximación a la equidad en términos de ciudadanía e igualdad social.

Muchas palabras, pero una idea simple al fin y al cabo. Esta sociedad funciona y funcionará tanto mejor cuanto mayor sea la capacidad de todos nosotros de echar una mano al que tiene necesidad de apoyo, pensando que no sólo doy sino que también recibo su equivalente en satisfacción personal y en hacer más amable la vida en este planeta. Casi na!

Tengo un vecino, creo que hasta amigo, partícipe y usuario de programas de vida independiente gestionados por ASPACE, que según se ha publicado en diarios guipuzcoanos ha comenzado, con ayuda de alumnos de TECNUM, a escribir algo que titula “peripecias de un hombre sentado”. Antes de que lo termine de escribir ya estoy disfrutando de la lectura de cómo se puede ver la vida desde la posición de sentado en una silla de ruedas, conviviendo en Donosti con esta cuadrilla de personajillos que somos al fin y al cabo todos nosotros y que a veces hasta nos llevamos bien.

Así es la vida. Unos en silla. Otros en moto. Los más a pata. Pero interrelacionados hasta cuando no queremos y con capacidad de hacer mejor la vida del conjunto de los ciudadanos. Todos tenemos un papel que jugar.

 

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