Apunté esta frase pronunciada por un cualificado ponente en un foro en el que en dos jornadas seguidas y con una dedicación de media mañana se alternaron unas 450 personas en cada una (900 en el cómputo de los dos días), en unas sesiones de sensibilización en materia de igualdad de oportunidades, de responsabilidad y de integración de personas con capacidades diferentes.

Se trataba de empleados, técnicos y directivos de una de las grandes empresas españolas, del Ibex 35, internacionalizada como la que más, que desde hace años tiene absolutamente impregnada la organización de objetivos de integración en su organización de personas llamemos “diferentes”, que acreditan efectivamente sus diferencias en cuanto a la mejora del clima laboral en las secciones a las que se les destina, en la fidelidad y lealtad con sus compañeros de trabajo, en la dedicación entusiasta en lo que hacen, en el agradecimiento por la oportunidad laboral que se les ha brindado.

También sabemos que son diferentes por los sistemas de apoyo que puedan necesitar, por los procesos de formación convenientemente adaptados que les permitirán apropiarse en condiciones de determinadas tareas, por las adecuaciones del entorno del puesto a desempeñar. Todos nosotros tenemos de manera individual capacidades diferentes, con independencia de que algunas personas acrediten un plus de dificultad que hay que ayudar a superar.

Y como invitado que fui a participar en este Foro, tuve la oportunidad de hacer una presentación de GUREAK respondiendo a lo que los convocantes llamaron “Una experiencia de éxito en la integración, y pude recordar a los presentes la sensación que tuve 25 años antes cuando conseguimos firmar nuestro primer contrato para la gestión de Estaciones de Servicio con esta gran empresa que no es otra que REPSOL, y la expresión de cierta incredulidad de sus entonces directivos cuando se situaban enfrente de alguien que se esforzaba en convencerles de la bondad de un proyecto que iba a ser gestionado desde la aportación de trabajo por personas con capacidades diferentes, personas con discapacidad en su mayoría (hoy ya más de 100 en esta rama de actividad).

Pude decirles que ahora el sorprendido era yo, por el avance que sabía habían ido haciendo año tras año en esta materia de integración y por la coherencia en su aplicación en todas las áreas de la empresa y en todos los países donde están implantados, en muchos de los cuales se carece de la infraestructura de apoyos y tejido asociativo que sí encuentran en el estado español.

Por eso el encabezamiento de pasar a la acción llevando a la práctica aquello que reconocemos como justo. No es difícil distinguir entre quien se adentra en este campo de la responsabilidad social y/o corporativa por aquello de la buena imagen y como operación de marketing, y el que desarrolla toda una estrategia de cumplimiento de objetivos en materia de integración desde el convencimiento de que no sólo es de justicia sino de que además contribuye a la mejora de la organización incluso en los parámetros económicos y de rendimiento colectivo.

No podemos menos que felicitarnos por el hecho de que fuera precisamente REPSOL una de las empresas premiadas y reconocidas en la II Edición de los Premios GUREAK de hace dos años por su contribución al empleo de personas con discapacidad (mejor expresado, personas con capacidades diferentes, al fin y al cabo seguimos hablando de capacidad).

Y nuestro lema, ¿”potenciando capacidades”? “Gaitasunak lantzen”?