Por las razones que sean, tengo interiorizado que el funcionamiento de una sociedad se asemeja de alguna manera a un “puzzle”, complejo eso sí, de innumerables piezas de diferente tamaño, que en la medida en que se asocian y complementan van cerrando un espacio y convirtiéndose en la plataforma a la que otras piezas más disociadas, distantes, despistadas se unen para ir conformando un entramado sin más límite en el crecimiento que su propia capacidad de expansión y pugna con el vacío por llenar, al que también optan otros.

Nadie somos capaces de componer el puzzle completo por nosotros mismos, pero complementamos espacios que han abierto otros, los llenamos, nos asociamos, y mantenemos abierta la dinámica a la incorporación de más y más piezas.

Cada uno cumple su papel. Hay empresas tractoras que tiran de la economía abriendo espacios en el mercado internacional, innovando sobre productos y procesos, sobre criterios de gestión. Estamos otros que nos incorporamos desde un rol más auxiliar, de colaboradores necesarios, que posiblemente sin ser los principales también seamos tractores de otros en nuestro campo más específico.

Junto con piezas que representan la búsqueda de la mayor eficiencia productiva mediante la automatización y/o la robotización, estamos otros agentes que perseguimos la generación de oportunidades de trabajo para todos los ciudadanos incluyendo a los que están en desventaja.

Tenemos la oferta formativa, la educación, la Universidad, como suelo sobre el que se mueven las piezas del puzzle. Las Administración Públicas cuyo buen funcionamiento es y será clave en la composición y entrelazamiento de piezas. Sistema de salud, pública y privada. Política social. Gestión de recursos financieros, cuyos resultados tanto nos afectan a todos (máxime cuando se reparten “a escote” las consecuencias negativas). Las comunicaciones, el transporte. La política fiscal y su contribución a la generación de riqueza y a la más conveniente redistribución y reparto de las cargas y de los beneficios de la misma.

Sería interminable, inabarcable, continuar con el listado de elementos, agentes, sistemas, que constituyen nuestro entramado social. Pero ante el dilema que se plantea a veces de apoyar esto y menos aquello, de discutir ¿qué es primero?, ¿cuándo el huevo y cuándo la gallina?, pienso siempre en ese “puzzle” en el que cuanto más se entrelazan piezas, unas en el ángulo superior derecho, otras en el izquierdo, en el centro, y tras probar con éste y aquel encuentra el acomodo del encaje perfecto, se va configurando el lienzo de esa sociedad en la que  todos aportamos desde nuestra posición particular, personal y profesional, desde organización y sistemas diferentes.

Parece de “Perogrullo”, pero ¿es así como vosotros también lo veis?