Este blog, en contra de lo inicialmente pretendido, ha acogido diversas intervenciones motivadas por el deceso de personas que bien nos han acompañado profesionalmente en nuestro ámbito más próximo (J.R. Apalategi, Iñigo Oyarzabal, “Xaldibi”…) o bien han formado parte (también) del circulo de afinidad y amistad personal del que escribe estas líneas.

Hoy lo tengo más fácil y a la vez más difícil. Fácil, porque no hay nada que excite más el ánimo de escribir, de comunicar, de exteriorizar lo que uno siente, que la pérdida de alguien extremadamente cercano, próximo, compañero, amigo, que con sus “ocho apellidos vascos” idénticos a los míos ha vivido a mi lado (y yo al suyo claro) durante 62 años de los 68 que yo llevo respirando en esta tierra.

Fuimos siete hermanos. De los 6 que sobrevivíamos ha caído Txomin, con una entereza que me gustará poder tener cuando llegue mi hora. Con las […]