Y solemnidad. Así es como me han despedido cerca de 250 compañeros de fatigas y cómplices varios en una estupenda cena en el Kursaal de San Sebastián en la que han querido agradecerme mis 40 años de dedicación en funciones directivas en Gureak y de paso darme el último empujón para “de una vez” salir de la escena de esta empresa como trabajador en activo aunque siga cumpliendo funciones de representación desde el Consejo de Administración en calidad de presidente.

Me dijeron que se trataba de una despedida, y en realidad, así se lo he dicho claramente, ha sido un despido en toda regla superando todas las previsiones de la reforma laboral del gobierno. Ni procedente ni improcedente, ni por causas objetivas, ni “con indemnización en diferido”. Acaban de inventar en GUREAK el despido por aclamación.

Ya era hora dicho sea de paso después de estos 40 años vividos, y […]